Por qué el mismo espesor seco de 200 µm consume cantidades muy distintas de pintura, y cómo los sólidos en volumen determinan el coste por metro cuadrado.
Dos productos especificados ambos a 200 µm de espesor seco pueden consumir cantidades muy distintas de pintura. La razón son los sólidos en volumen: el porcentaje de pintura líquida que queda como película seca tras evaporarse el disolvente.
La aritmética
El espesor seco es igual al espesor húmedo multiplicado por la fracción de sólidos en volumen. Para conseguir 200 µm secos con un producto al 60 % de sólidos hay que aplicar unos 333 µm húmedos; con un producto al 75 %, solo unos 267 µm. Es un 20 % menos de material para la misma superficie protegida.
Para el consumo teórico por metro cuadrado, divida el espesor seco en micras entre diez veces los sólidos en volumen, expresado en litros. En la práctica añada un factor de pérdidas por sobropulverización, espacio muerto y perfil de anclaje: habitualmente entre el 10 % y el 30 % en estructuras de acero, y bastante más en celosías complejas.
Por qué los productos de bajo contenido en sólidos no son tan baratos
Una pintura barata al 45 % de sólidos necesita unos 444 µm húmedos para lograr los mismos 200 µm secos, y exige más pasadas con más tiempo de secado entre ellas. La mano de obra adicional, el diluyente extra y el mayor riesgo de descuelgues suelen superar la ventaja de precio.
Qué revisar en la ficha técnica
- Sólidos en volumen, no en peso. Los sólidos en peso son más altos y a veces se citan para favorecer el producto.
- Método de ensayo y tolerancia. Los sólidos en volumen se dan para el producto mezclado a una temperatura definida y varían algunos puntos entre lotes.
- Espesor húmedo o rendimiento recomendado, que es la conversión del propio fabricante.
- Si la cifra corresponde a la mezcla o al componente base. Un error de proporción desajusta todo el cálculo.
Consecuencias prácticas
Al comparar ofertas para un mismo proyecto, no compare el precio por litro. Compare los litros necesarios para el espesor seco especificado sobre la superficie real, y añada el factor de pérdidas. Solo ese número, multiplicado por el precio unitario y sumado a la mano de obra, da un coste por metro cuadrado comparable.
En productos de alto espesor y alto contenido en sólidos, la misma lógica explica por qué alcanzan película gruesa en menos pasadas: en una gran estructura de acero, el ahorro de mano de obra y sobropulverización suele valer más que la pequeña prima por litro.